Entrevista a Ascensión Alfaro Tejero
Después de casi dos décadas entre fogones, se despide una de esas personas que dejan huella. Su historia en ASPRONA es mucho más que la de un trabajo, es la de una vida compartida, construida día a día entre platos, compañerismo y mucho cariño.
¿Cuántos años has estado trabajando en la cocina de ASPRONA?
Yo empecé en 2008. Primero estuve un mes en lavandería y, ese mismo año, me fueron llamando para hacer sustituciones en cocina hasta conseguir la jornada completa. Han sido casi 20 años aquí, y los recuerdo con muchísima alegría. Me voy con un muy buen sabor de boca. Cuando te gusta lo que haces, todo cuesta menos, y a mí la cocina me apasiona. Ha sido una etapa muy gratificante.
¿Qué fue lo que más te sorprendió de ASPRONA al llegar?
Desde el primer momento me gustó todo. Descubrí que hay grandes profesionales en todos los servicios. Yo soy una persona dinámica, positiva y alegre, y aquí he encontrado gente maravillosa. Eso marca mucho.
¿Cómo defines el trato con tus compañeros y compañeras?
No tengo ninguna queja. Siempre ha habido mucho compañerismo y muy buen entendimiento. Además, en momentos personales complicados, he sentido el apoyo tanto de mis compañeros/as como del equipo directivo. Eso es algo que no se olvida.
¿Cómo has notado la evolución de ASPRONA con el paso de los años?
He vivido de cerca el crecimiento de la asociación. Antes eran menos comensales porque algunos servicios tenían catering, y ahora damos de comer a todos: CADIG, viviendas, centros de día, residencia y ocupacional. Ese crecimiento también me permitió conseguir la jornada completa.
Seguro que después de tanto tiempo eres una persona muy querida por quienes reciben tu comida. ¿Cómo era tu relación con ellos?
La verdad es que me siento muy querida, y yo también les tengo muchísimo cariño. Siempre que he podido, les he dado algún capricho. Verles disfrutar cuando había pizza, hamburguesas con patatas o macarrones me hacía muy feliz. Esos momentos se quedan.
¿Con qué te quedas de todos estos años?
Me quedo con el buen ambiente, las risas del día a día y todo lo compartido. También recuerdo especialmente la pandemia. Fue una etapa dura, pero nos unió mucho. Intentábamos animar a las personas de residencia, y conseguimos cosas muy bonitas, como que pizzerías o incluso McDonald’s nos trajeran cenas gratis y visitas de la policía y bomberos.
¿Qué valores te llevas de ASPRONA?
Sin duda, la solidaridad y la profesionalidad de todas las personas que trabajan aquí. Desde la cocina hasta cuidadores/as, monitores/as y directivos/as. ASPRONA es muy conocida y valorada, pero cuando estás dentro te das cuenta aún más del gran trabajo que se hace.
¿Qué es lo que más vas a echar de menos?
Voy a echar mucho de menos a las personas a las que daba de comer cada día, porque al final se crea un vínculo muy especial. También a mis compañeros/as y la rutina diaria. Ahora empieza otra etapa, que también me ilusiona: viajar, disfrutar de mi familia y dedicar tiempo a cosas que antes no podía.











